Entrevista a Melike Yasar, representante del Movimiento Internacional de Mujeres Kurdas: MIENTRAS HAYA OPRESIÓN, HABRÁ LUCHA POR LA LIBERTAD

LA ESTACA Nº3 Marzo 2016

 

 

Por Equipo La Estaca

Durante el mes de noviembre del 2015, Melike Yasar, representante del Movimiento Internacional de Mujeres Kurdas, visitó Chile con el fin de difundir la lucha que sostiene el pueblo kurdo, no solo contra el Estado Islámico, sino también contra el imperialismo y la opresión de los distintos territorios en donde vive su pueblo, en especial con el gobierno turco. Fue en esa ocasión que el equipo de La Estaca pudo coordinar una entrevista con Melike para saber más sobre la lucha de su pueblo, sobre las ideas de liberación que desde el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) se están desarrollando, y sobre todo, sobre la lucha que las mujeres del Kurdistán están llevando a cabo, tanto en términos milicianos como también contra el patriarcado en todas sus facetas.

La lucha que están llevando las milicias kurdas es un enorme ejemplo para quienes tenemos un compromiso por cambiar de forma radical las condiciones injustas existentes en este mundo; se trata de una experiencia señera que nos indica que el compromiso, lucha y moral revolucionaria de un pueblo es capaz de hacerle frente a ejércitos altamente tecnificados, al imperialismo y a las fuerzas financiadas por éste.

La Estaca: Cuéntanos sobre el estado actual de la lucha del pueblo kurdo ¿a qué enemigos se están enfrentando?

Melike: En principio es preciso tener en cuenta que el pueblo kurdo sufre la particular situación de tener su territorio ocupado por cuatro estados-nación, dirigidos por sus respectivas élites dominantes. Históricamente, y en la mayor parte del siglo XX, los kurdos enfrentaron la dominación persa en Irán, la dominación turca en Turquía, y la dominación árabe en Siria e Iraq.

En cuanto al escenario actual, luego del fin del régimen de Saddam Hussein y diez años de ocupación norteamericana en Irak, se conformó en dicho país un Gobierno Regional de Kurdistán Sur, autónomo pero integrado a Iraq, y que está en manos, fundamentalmente, de sectores colaboracionistas kurdos. Allí los kurdos enfrentan al ISIS fundamentalmente. En Siria, luego de cinco años de guerra cruel y devastadora, los kurdos lograron firmemente defender sus territorios, y allí se enfrentan política, ideológicamente y militarmente a ISIS y al régimen sirio. En Irán hay una situación más tranquila, pero no solo hay lucha política e ideológica, sino más bien enfrentamientos militares esporádicos con el régimen de Irán. Y en Turquía, se vive actualmente una guerra de aniquilamiento por parte del Estado y el gobierno turcos, que han desplazado a sus tropas para ocupar ciudades y reprimir al pueblo y su voluntad de autogobierno.

Básicamente, podemos decir que el pueblo kurdo se ha enfrentado en los últimos 40 años a la OTAN y todos los regímenes apoyados por ella, a las sectas y grupos terroristas islamistas que han sido lanzados contra nuestro   pueblo, y también a regímenes opositores a la OTAN, pero que han mantenido la represión sobre el pueblo kurdo.

Para resumir brevemente, al día de hoy los principales enfrentamientos se dan hoy contra el ISIS en Iraq y Siria, y contra el fascismo del Estado turco y el partido de gobierno AKP en Turquía.

L.E.: ¿Cuáles son las demandas actuales del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK)?

M.: Durante la década de los ‘90, el PKK fue actualizando sus lineamientos, objetivos, estrategias e iniciativas; anteriormente podemos resumir que la lucha era por un Estado Kurdo unificado, independiente y socialista. A partir de importantes desarrollos ideológicos, expresados fundamentalmente en las investigaciones y experiencias de Abdullah Öcalan, líder del PKK, preso en la Isla de Imrali por el régimen de Turquía desde 1999, los planteamientos han variado volviéndose más significativos, amplios y trascendentales. Hoy día el PKK no solo lucha por conseguir un Estado kurdo, ya que se entiende al Estado como parte del problema, sino que se propone construir una sociedad libre e igualitaria, con igualdad de género, industria ecológica, y autoadministraciones democráticas participativas. En este sentido aboga por una modernidad democrática en contraposición con la modernidad capitalista, que es un paradigma que se materializa en la propuesta concreta del Confederalismo Democrático. El PKK y las organizaciones del Movimiento de Libertad de Kurdistán se proponen construir junto con las decenas de expresiones étnicas, nacionales, y de diferentes credos, una sociedad democrática e igualitaria donde convivir en función de la paz, la vida libre y los derechos colectivos.

L.E.: ¿En qué sentido la lucha que ustedes llevan a cabo es una lucha por la liberación (social, antiimperialista, feminista, etc.)?

M.: Hoy día el paradigma del Confederalismo Democrático nos permite plantear que la lucha es por la liberación de la vida, en su integridad. El significado de lo que es una vida libre tan solo puede hallarse recorriendo la historia de la humanidad y construyendo la sociedad nueva; claro que sí se pueden destacar aspectos, aunque me temo que puedan quedar como aspectos fragmentarios cuando se trata de una totalidad. Si tenemos en cuenta que el agravamiento hasta la casi ‘Tercera Guerra Mundial’ que hoy vive el Oriente Medio está profundamente relacionada con la penetración de las potencias imperialistas en la región a partir del derrumbe del Imperio Otomano, podremos dimensionar el aspecto necesariamente antiimperialista de la lucha de liberación; al mismo tiempo, si tenemos en cuenta la condición oprimida del pueblo kurdo, podría llegar a observarse, desde un punto de vista más estrecho, que también es una lucha de liberación nacional.

La lucha por la liberación de la mujer quizá no pueda encerrarse en el enfoque más clásico del feminismo, pues vemos en el surgimiento del Estado, de las clases sociales y las ciudades el origen de los problemas sociales, las injusticias y faltas de libertad, de la opresión y la explotación; este “fenómeno” de la civilización tuvo lugar en el Kurdistán hace 5.000 años aproximadamente, y que es precisamente el momento en que se establece el patriarcado. Por ello desde la “jinelogía” –en su sentido literal, como Ciencia de la Mujer– estudiamos la historia de la esclavitud de las mujeres para poder escribir la historia de la liberación de las mujeres.

Entonces podemos decir que la lucha es de liberación social, pero no solamente en términos de clase, sino en términos de liberar a la sociedad de la opresión y la explotación en todos sus aspectos en pos de construir una vida libre. Liberar a la sociedad, entonces, significa liberarla del capitalismo y del Estado, del industrialismo y el patriarcado, de la ley del valor y la opresión cultural capitalista y tradicional.

L.E.: ¿Cuáles son los motivos para llevar a cabo la lucha armada? ¿Cómo defienden esta forma de lucha?

M.: Es simple: mientras haya opresión habrá lucha por la libertad; mientras el método lleve a la liberación entonces habrá que utilizarlo, y en ese sentido la pregunta sobre los métodos queda relativizada, porque la justificación o no de los métodos de lucha no la establece la importancia de la victoria, sino el objetivo por cual se lucha. Hay una concepción errónea que es pensar que se lucha solo para vencer, y una vez que se logra un gobierno bueno, o se realiza la revolución, se acabaron los problemas. Hoy día el pueblo kurdo impulsa el trabajo en otra frecuencia, en otra lógica, porque de nada serviría vencer por cualquier medio si ese mismo medio nos conduce hacia lo que combatimos.

Respecto a la primer parte de la pregunta, el PKK decide tomar las armas para la lucha luego de que el 12 de septiembre de 1980 se estableciera en Turquía un golpe militar de tipo fascista, que realizó 600.000 detenciones en seis meses, que masacraba y torturaba a los militantes en las cárceles y que negaba la existencia del pueblo kurdo, estableciendo la mas dura represión. No encontrando otro método para la lucha política que la lucha militar, el PKK inició el 15 de agosto de 1984 un ímpetu guerrillero que significó el punto de partida para una nueva realidad en Kurdistán.

L.E.: ¿Qué es el Confederalismo Democrático y cuál es su crítica al Estado Moderno?

M.: Algunas ideas sobre esta pregunta están expresadas más arriba. Quizás la pregunta así formulada merecería la lectura de los cinco últimos tomos escritos por Öcalan, pero en síntesis podemos expresar que el Confederalismo Democrático es la propuesta política y la guía programática ideológica que el Movimiento de Liberación de Kurdistán le propone al pueblo kurdo, al Oriente Medio y al Mundo. Es un sistema que se basa en la participación de las etnias, etnicidades, tribus, naciones, y sociedades de diferentes expresiones, y a las sectas, fracciones y credos religiosos, a los partidos políticos, a las organizaciones sociales, a los movimientos populares más diversos la participación democrática al servicio de la sociedad y contra la opresión y la explotación. Explorando el desarrollo de las economías comunales y cooperativas, de la industria ecológica, de la igualdad de género, del estudio en las lenguas maternas, de asambleas de autoadministración democráticas, donde la sociedad pueda volver a ser la dueña de su destino, en lugar de dejar que el capitalismo y el Estado les gobierne. La crítica al Estado Moderno es la crítica al Estado como sistema de opresión, monopolio y explotación en función del robo de los excedentes, sumado a la lógica perversa materialista, positivista e individualista de la modernidad. No somos un movimiento en contra de la modernidad sino contrario a la modernidad capitalista; tampoco somos un movimiento contrario a la civilización, sino contrario a sus efectos negativos. Por eso aspiramos a una civilización democrática en el marco de una modernidad democrática, construida por naciones democráticas compuestas por sociedades que rijan sus propios destinos, y no por Estados, aunque sabemos que el proceso hacia la consolidación de una modernidad democrática y socialista tomará muchos años en los que habrá que buscar diferentes modelos de conviviencia o entendimiento con las estructuras estatales.

L.E.: Cuéntanos sobre la historia de las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ) y por qué fueron creadas.

M.: Las YPJ –Unidades de Defensa de las Mujeres– surgen en Rojavá, Kurdistán Occidental, al norte de Siria, en el marco de la Revolución de Rojavá, en medio de ataques y guerras entre el gobierno sirio, los ‘opositores’ y los islamistas. Al comienzo la existencia de estructuras de autodefensa es un principio irrenunciable para todo el sistema del Confederalismo Democrático. Podemos observar en la naturaleza que los vegetales y animales sin sistemas de defensa no existen, entonces el principio de la autodefensa se hace fundamental. Y que sean fuerzas especialmente conformadas por mujeres tiene que ver con la condición de explotación, opresión y encerramiento que viven las mujeres, y también con las condiciones para su liberación: juntas, compartiendo el proceso de lucha y apoyándose en lo moral, en lo físico, en lo colectivo, van desarrollando su propio conocimiento, aprendizaje y estructura autónoma y libre. Las YPJ no nacen espontáneamente, sino como reflejo en una situación social concreta de guerra generalizada y liberación de territorios.

L.E.: ¿Cómo ha cambiado la concepción de género y mujer dentro del PKK?

M.: La concepción de género al interior de todo el Movimiento de Libertad de Kurdistán –como otros conceptos– está en constante desarrollo y producción. Existen grupos especiales, además de organizaciones específicas de mujeres a nivel de partidos, guerrillas, grupos de autodefensa, organizaciones civiles, organizaciones estudiantiles, de trabajadoras, intelectuales y artistas; grupos específicos que buscan estudiar la historia y recopilar la práctica cotidiana del conjunto en función de enriquecer la jinelogía. Los trabajos escritos en prisión por Abdullah Öcalan han significado, a su vez, un gran impulso a la formación y la búsqueda de nuevos paradigmas, y muy precisamente en la cuestión de la liberación de las mujeres.

L.E.: ¿Y cómo han combatido desde ahí, desde ese ámbito, las ideas patriarcales?

M.: En principio, la sola participación de mujeres en una guerrilla en el Oriente Medio significó un gran impulso en la lucha contra las ideas patriarcales. Muchos compañeros en un principio se oponían, justificándose en la debilidad de las mujeres, o en nuestra poca aptitud para la guerra; decenas de compañeras cayeron mártires para demostrar que las mujeres estaban a la altura del desafío. En un principio se formó un grupo de compañeras mujeres políticamente preparadas por Öcalan, que fueron enviadas a la montaña a ocupar mandos militares, lo que significó un gran golpe a
l machismo. Hoy día las mujeres participan plenamente en todas las tareas de dirección y actuación del Movimiento y, además, también tienen sus propias instituciones y movimientos autónomos. De este modo siempre se ha garantizado una unidad y fortaleza de las mujeres, existiendo el principio de libertad de equidad de género en todas las instituciones, partidos, organismos y asambleas del Movimiento y se implementa un sistema de co-presidencias, donde siempre una mujer y un hombre ocupan la dirección de cada espacio. Esto se ha llevado a los municipios donde se han ganado las elecciones al interior de Turquía, a pesar de la oposición del Estado, significando un claro mensaje: si la mujer no aprueba una decisión, esa decisión es nula.

 

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