JOSÉ BENGOA y el Wallmapu

LA ESTACA Nº2 Noviembre 2015 – Pág5 – Entrevista

 

 

JOSÉ BENGOA y el Wallmapu

“Yo creo que el conflicto es sobre la autodeterminación”

 

El profesor y escritor relata su punto de vista respecto al llamado “conflicto mapuche” y apunta su continuidad a la discriminación y la falta de reconocimiento al derecho de autodeterminación del pueblo mapuche de los sectores dominantes.

Por Equipo La Estaca

José Bengoa Cabello es un destacado escritor y profesor, quien desde una mirada histórica y antropológica ha analizado el mundo rural, y particularmente el mundo mapuche. Sobre el tema, ha escrito “Historia del Pueblo Mapuche” (1983), “Historia de un conflicto. El Estado y los mapuches durante el siglo XX” (2002), “Mapuche. Procesos , política y culturas en el Chile del Bicentenario” (2010), entre otros tantos libros y publicaciones sobre el tema.

Tiene una postura clara respecto al llamado “Conflicto Mapuche”, sindicando al Estado de Chile y a la elite nacional de tener una política de discriminación, invisibilización y represión, en vez de una política de reconocimiento y abierta a la autodeterminación de los pueblos.

También culpa al Estado expansionista de fines del siglo XIX de los conflictos que hoy tiene el Estado de Chile, tanto en el norte como en el sur.

En el marco de una creciente agudización del llamado “Conflicto Mapuche”, y en donde el Estado ha decidido optar de forma cada vez más definida por la represión de un pueblo que lucha por su liberación, es que decidimos como equipo editorial de La Estaca, de entrevistar a José Bengoa para conocer su visión sobre el tema, e indagar sobre los orígenes históricos del mismo.

Como equipo editorial, esperamos que la siguiente entrevista pueda servir para que nuestros lectores se informen más del tema y, desde una perspectiva siempre crítica, puedan ir discutiendo y profundizando sobre los distintos aspectos tratados aquí.

La Estaca: La idea de esta entrevista es profundizar con usted en un tema que ha ido cobrando relevancia mediática desde hace unos 20 años, el llamado “Conflicto Mapuche”, puesto en el tapete inicialmente por la prensa que está al lado del poder, pero que también responde justamente a un aumento en la conciencia y la lucha del pueblo mapuche en el último tiempo. Sin embargo, este conflicto tiene un origen que parece ir mucho más allá de nuestra historia reciente. ¿A dónde se remonta el origen de este conflicto?

José Bengoa: El tema empieza en la Guerra de Arauco, la Historia de Chile ha estado acompañada de forma permanente del conflicto en la Araucanía, como se le ha llamado históricamente al territorio mapuche. Está al inicio mismo de la Historia de Chile, con altos y bajos. Chile se funda en una gran masacre, acá había un millón y medio a dos millones de personas que vivían en el país [antes de llegar lo españoles]. Desde el Biobio al sur, vivían probablemente un millón de personas. Y en un plazo muy breve, 50 años, disminuye esa población a unos 200 mil, 150 mil. O sea hay una mortandad gigantesca producto de la guerra, de la violencia inaudita, de las enfermedades transmitidas por los recién llegados. Si Lautaro no hubiera tenido a las tropas enfermas de tifus, habría acabado con Santiago. Los soldados araucanos vomitaban, se caían enfermos.

Entonces cuando me dicen que hace 20 años comenzó esto, ahí saco mi charretera de historiador y te digo la verdad: no es nada de hace 20 años, compañero. Es una historia bastante más larga, y es una historia que hace que ese pueblo tenga tanto orgullo de si mismo, orgullo en el buen sentido. Esto explica que a pesar de todo lo  ocurrido, aún hayan territorios mapuches, espacios de tierra en donde sólo viven mapuches.

Chile ha tenido dos grandes problemas que no ha podido resolver en los últimos 100 años, y los dos obedecen al mismo origen. Uno, es el que acabamos de señalar. El otro, es que estamos en La Haya con Bolivia. Los dos son temas indígenas. El estado chileno de la zona central siempre vio la frontera del norte como una frontera indígena, con los pueblos de Bolivia, Perú, los pueblos andinos, y los despreció. Y por otra parte, vio la frontera del sur, con los mapuche, los indígenas del sur, y también los despreció. Es por ello interesante el momento en que estamos viviendo en este minuto, porque fueron los mismos años: 1879 la expansión hacia el norte, 1881 la expansión hacia el sur. Fueron las mismas tropas, el mismo ejército, los mismos rifles y los mismos cañones, los mismos generales. Entonces la expansión al norte y hacia el sur fue en un momento histórico muy particular de Chile. ¿Qué pasó en la zona central que tuvo esta fuerza expansiva? Algunos lúcidos de esa época se dieron cuenta de que aquí se estaba poniendo un tema que iba a perseguir a Chile durante siglos, y así ha sido.

¿Y por qué ocurren estos dos fenómenos? Estos dos fenómenos corren exclusivamente por razones de discriminación étnica, por razones de discriminación racial, por desprecio a las otras culturas.

L.E.: Y respecto a ese mismo asunto: ¿qué rol entonces tendría la Ocupación del Wallmapu (Pacificación de la Araucanía) en el llamado conflicto mapuche?

J.B.: Bueno, es el origen moderno del conflicto, porque la conquista y colonización española terminó en un empate, el cual se definió en los parlamentos, y eso llevo a que durante muchos siglos, los mapuches pudiesen vivir a su manera, para decirlo de alguna forma, y en algunos momentos de la historia, con relativa paz además. Entonces con la ocupación militar de la Araucanía, en 1881 a 1884, y todo lo que vino después, obviamente se instala el nuevo conflicto, un conflicto diferente al anterior, pero que a la vez es continuación de todo el conflicto, no es una cosa tan distinta: son las mismas personas. Pero este se va a caracterizar por la ocupación, por la llegada de los colonos, tanto extranjeros como nacionales.

El estado chileno, en todo el tiempo posterior, ha sido muy duro en reconocer la existencia de otros en su territorio. Tanto así que el año 1991 se envió la reforma constitucional al Congreso Nacional, en la cual se reconocía la existencia de los pueblos indígenas, y hasta el día de hoy no se ha aprobado. Ahí hay una demostración clara de cuán duro ha sido el Estado de Chile y la elite chilena respecto a este tema.

E.: Pero sin duda hoy hay nuevos elementos, por ejemplo: ¿cuál es el rol de las forestales, que se han instalado desde fines de los setenta en el Wallmapu, en todo esto?

B.: Bueno, hay áreas, sobretodo en las provincias de Malleco y Arauco, en donde las plantaciones masivas, han cercado a las comunidades, han cercado sus recursos hídricos. En algunos casos esto provoca enferme dades muy severas, malformaciones congénitas muy fuertes por pesticidas y ese tipo de cosas. Hay situaciones de esa naturaleza sin duda.

Pero la naturaleza misma del conflicto es más profunda que aquello. Yo no creo que se arregle el conflicto sacando solamente a las forestales, yo no creo que sea eso. Yo creo que el conflicto es sobre la autodeterminación, y ha sido siempre así. No es que sea una cosa que la inventaron ahora un grupo de muchachos jóvenes que fueron a las Naciones Unidas.

En el comienzo del siglo XX, se juntaron los caciques en Puerto Montt, y declararon la República Indígena. Manuel Panguilef el año treinta y tantos, durante la República Socialista, declara la República Araucana. O sea, es una historia muy antigua, no es que sea solo de hoy día.

Planteémoslo de otro modo ¿Qué es lo primero: la pobreza o la política? Eso permite entender por ejemplo lo que decía el ex-intendente Huenchumilla. Este decía que primero la política, y de la política se derivan los fenómeno de pobreza, de desarrollo, etc. Y el actual intendente, en cambio, ha dicho, primero la pobreza, y desconoce absolutamente los aspectos socio-políticos del conflicto. Entonces son dos maneras de mirar lo que hay en la sociedad chilena. Y la verdad es que si no hay una reacción en el ámbito de lo político, no se ve que son las condiciones de la discriminación son la que conducen a condiciones de pobreza.

Entonces, la cuestión forestal es consecuencia de la falta de autodeterminación. ¿Y por qué es consecuencia? Bueno, porque da lo mismo plantar árboles donde sea ahí. ¿Por qué? Porque hay desprecio por las comunidades que ahí viven. Pero esas mismas personas no plantarían un bosque gigantesco de pino en La Dehesa. Y no harían una represa en el mejor lugar que habría para hacer una represa, que es la quebrada del Arrayán. ¿Qué mejor lugar que una represa en el Arrayán? Esta cerca de Santiago, no pierdes electricidad, pero a nadie se le ocurriría hacerlo. En vez de ello la hacen donde viven indígenas, y a ellos se les dice “se tienen que ir, a cualquier otra parte”.

E.: Pero nunca como Estado, los diferentes gobiernos han asumido que este se trata de un problema político.

B.: Lo que ocurrió en un momento fue que el ex presidente Lagos, nombró una comisión que se llamó de Verdad Histórica y Nuevo Trato, que es a la cual se refiere Huenchumilla en todos sus documentos. Esa comisión que estuvo formada por grandes dirigentes mapuches, aymaras, pascuenses, etc; y una serie de personas, historiadores, abogados. Esa comisión llegó a la conclusión de que el tema es político, y planteó una serie de medidas respecto a cómo transitar hacia una nueva forma de relación entre el estado chileno y los pueblos indígenas. Ahora, esa comisión fue denostada brutalmente por el diario El Mercurio, por políticos de derecha, historiadores, etc., diciendo que era un gasto de papel, que no servía para nada, que eramos un montón de ilusos. Esa es la verdad, y se metió en un cajón y se guardó.

Entonces, decir que no hay política, es falso, hay política. Lo que pasa es que no se quiere que haya política, y eso es otra cosa. Porque esas políticas no le gustan a nadie, o a pocos. Pero de que hay política, hay política. Acá dominan las posiciones tradicionales.

E.: Y precisamente lo que se ha visto, en vez de ese “nuevo trato”, es la continuación de ese viejo trato en el Wallmapu.

B.: Así es, y así va a ser probablemente la política que se va a seguir en los próximos meses. Si generalmente la razón de Estado, como decía Carpentier: “el recurso del método”. O sea, el garrote.

Lo que ocurrió en 1881, es que el Ejército de Chile, con presupuesto de la nación, aprobado por el Congreso Nacional, avanzó a Angol, dirigido por el Ministro del Interior de la época, Manuel Recabarren, y fue fundando fuertes a lo largo de toda la frontera hasta llegar a Villarrica, y sometió a reducciones a la población mapuche que ahí vivía. El nombre de eso… bueno uno le puede poner adjetivos más fuertes, menos fuertes.

Por cierto es una ocupación militar, qué duda cabe. Si tú vas al sur de Chile, en cada pueblo hay un regimiento, no es por casualidad. En todas partes hay regimientos, y eso fue producto de la ocupación. Si tu vas a Iquique u otra parte del norte, vas a encontrar lo mismo. Y no es casualidad que eso sea así.

E.: Hoy en el movimiento mapuche, uno ve cada vez más claras las banderas del anticapitalismo y de liberación nacional: ¿usted cree que ha cambiado el movimiento mapuche?

B.: La búsqueda de un grado alto de autonomía dentro de la sociedad chilena, es una línea histórica permanente en el mundo mapuche. Eusebio Paineman, viejo amigo, decía “mapuche y chileno”. Entonces jugaba entre los dos elementos: el de clase –chileno de clase popular–, y el elemento étnico, mapuche. Todo eso ha jugado permanentemente en la dirigencia mapuche. En otras palabras, cómo entender la relación política de clase, que lleva al anticapitalismo, con la línea étnica y de autonomía étnica.

Yo leía la otra vez las declaraciones de Héctor Llaitul, y él elabora muy finamente esta relación entre lo clasista, porque es un pueblo que es parte de los trabajadores, de los campesinos, parte del pueblo; y por otro lado la parte étnica, de un pueblo en una totalidad sometida a otro pueblo. Es una combinación que a mi me parece muy rica, muy importante.

Y cuando se ha ido por un lado o por el otro, cuando esa dualidad se ha roto, vienen procesos que son poco fructíferos. Por ejemplo cuando el clasismo fue lo que dominó en el mundo mapuche, se perdió lo étnico y lo cultural. Entonces aparecían los mapuches como una especie de sobre-realidad, lo cultural como algo folclórico.

Y cuando en en los tiempos de (Venancio) Coñuepán, lo clasista se perdió, bueno, se llegó al nacionalismo, y los nacionalismos por lo general son de derecha. Entonces ahí hay una contradicción propia de todos estos movimientos en el mundo. Cómo combinar lo social clasista, y por lo tanto la perspectiva frente a las formas de producción, etc., con lo minoritario, con lo étnico, con el carácter de pueblo y cultura que tiene esta sociedad. Bueno, esa contradicción le pasó a los vascos, le pasa a los kurdos, en muchos lugares donde está esta contradicción entre una mirada más de clase, y una mirada más de etnia.

Yo creo que lo que sigo como elemento más rico, a lo largo de la historia moderna, es justamente el concepto de autonomía, pero entendido de esa manera, un concepto mucho más enriquecido, más equilibrado entre estos elementos. Porque la realidad de la explotación, es una realidad también. Los mapuches viven en un grado de explotación muy grande, como trabajador, como campesino, como productor cuyos productos no se le pagan bien. Pero ese elemento, si tu lo pones como el único elemento, lo igualas a un campesino de Colchagua, y no es lo mismo.

E.: ¿Y usted ve que pueda haber una salida política a esto, en el periodo actual?

B.: Mira, existen dos tipos de políticas. Unas son las políticas de represión y otras las políticas de reconocimiento. Las de represión uno sabe a donde van. O sea, nunca han ido muy lejos. Siempre a ido a la prensa, a la muerte, etc. Y esa política de represión no conduce a ninguna parte. Y eso es una cosa que la historia lo demuestra. Y esa política se basa en puros estereotipos, en pura discriminación, en puro desconocimiento.

Y las otras políticas son de reconocimiento, con todas las complejidades que eso tiene. Probablemente no todo el mundo va a estar de acuerdo, pero son políticas en donde se establece respeto, dignidad, relaciones más horizontales, pacíficas. Y bueno, ahí está la decisión. La decisión de este gobierno fue sacar a alguien que representaba, a mi modo de ver, más esas políticas de reconocimiento. Y de repente lo sacaron y empezó otra política, ¡que es la misma de siempre!, y que por lo tanto, sabemos en que puede terminar.

 

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