Antonio Llidó Mengual. El cura revolucionario desaparecido

LA ESTACA Nº5 – 2016 – Pág26 – Iconos de la izquierda

Por PPBórquez

Antonio Llidó Mengual nació en Xébia, Alicante, España el 29 de abril de 1936, en un humilde hogar sostenido por la carnicería de sus padres, quienes apoyaron la II República durante la Guerra Civil de España. La fortaleza de su madre permitió que él y su hermana Pepa, luego de la muerte de su padre, lograran estudiar y él aprobara la carrera de magisterio en la Escuela Normal de Alicante. En 1957 ingresa al seminario diocesano donde inicia su formación más allá de las típicas enseñanzas de los religiosos.

Antonio Llidó fue ordenado sacerdote en septiembre de 1963 y es destinado a Quatretondeta y Balones en las montañas de Alicante donde desarrolla un proyecto educativo absolutamente innovador, el que permite que muchos jóvenes que participaron allí se transformaran posteriormente en profesionales en diferentes áreas. Ahí tiene los primeros contactos con jóvenes universitarios pertenecientes al Partido Comunista de España y conoce de las campañas de alfabetización de la Revolución Cubana y comienzan sus primeras contradicciones con la dictadura franquista y a desarrollarse diferencias y conflictos con la superestructura eclesiástica y la guardia civil del régimen. Pronto es trasladado como sacerdote del ejército y luego destinado al hospital de la marina en El Ferrol del Caudillo, donde posteriormente es aprisionado a causa de sus relaciones “inconvenientes“ para la jerarquía con los marinos jóvenes progresistas y disidentes en el hospital.

En el año 1969, luego de los problemas suscitados en El Ferrol, decide viajar a América Latina, presentándosele la oportunidad de viajar a Chile y a la ciudad de Quillota. A mediados de junio de ese año emprende viaje por mar rumbo a Chile. El largo viaje le permite conocer “las vena abiertas” de América Latina, recalando en Cartagena, Curaçao y las costas de Ecuador. En el viaje conoció a jóvenes ecuatorianos que retornaban al país para incorporarse a la insurgencia y a quienes Llidó ayuda en su retorno e ingreso al país.

En julio del mismo año llega a Chile; en ese momento el país estaba inmerso en una creciente agitación política y social de las clases populares. Era el último año del gobierno democratacristiano de Frei Montalva y había acaecido la matanza de pobladores en Pampa Irigoin en Puerto Montt, también ya había surgido el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el que llamó la atención de Llidó en el período de las expropiaciones a bancos en busca de recursos para el desarrollo de la organización.

Si bien la diócesis de Valparaíso en ese momento era dirigida por el obispo conservador Emilio Tagle, ya habían surgido en la zona sectores cristianos influenciados por la “iglesia de los pobres” quienes posteriormente darían origen al Movimiento de Cristianos por el Socialismo, al cual Llidó se incorpora. Este es el contexto de su llegada a Quillota, ciudad tremendamente conservadora, sólo con un par de industrias, con una economía agraria y una gran población de militares producto de los dos regimientos que albergaba. Poco a poco, Llidó va conociendo las condiciones de restricciones de todo tipo existentes en los sectores marginados de la ciudad, pobladores, obreros y campesinos.

Pronto se iniciarían las campañas por las elecciones presidenciales de 1970 y Llidó adhiere y trabaja, como muchos religiosos progresistas, por el candidato de la izquierda, Salvador Allende, lo que marca el inicio de una serie de conflictos crecientes con la jerarquía de la iglesia de la zona.

Las experiencias en las guerrillas de los sacerdotes Camilo Torres en Colombia y Néstor Paz Zamora en Bolivia tuvieron gran influencia en los sacerdotes que participaban en el proyecto de construcción socialista en Chile y especialmente en Llidó, quien ya visualizaba que ante la violencia implacable que opondría la burguesía en defensa de sus privilegios, el proyecto revolucionario chileno debía tener una expresión armada.

Llidó expresó muy pronto su coincidencia con la línea política del MIR, a partir de su análisis crítico del proyecto de la Unidad Popular. Su incorporación oficial sería a mediados de 1971 en el marco de organización al interior de la provincia de Valparaíso y la toma de la industria textil Rayón Said, conducidas por trabajadores pertenecientes a dicha organización. Posteriormente se logró la estatización de la industria, lo cual alentó y generó una serie de movilizaciones en otros sectores obreros y campesinos de la zona. La participación de Llidó se hizo cada vez más evidente en este proceso y al cabo de los meses es parte de la dirección política de la organización en la zona.

Los conflictos con la jerarquía eclesiástica llegaron al extremo de que esta lo margina del ejercicio religioso y lo impela a volver a España a lo cual Llidó se niega y se mantiene realizando su trabajo militante en el MIR.

El golpe cívico-militar del 11 de septiembre, los sorprende y los obliga a replegarse primero al interior de los cerros de Quillota y posteriormente en las “colonias” de reorganización del MIR en Santiago y de la conformación de la resistencia a la dictadura.

El 1 de octubre de 1974 fue secuestrado por agentes de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) en las proximidades del Parque Forestal. Posteriormente es llevado al cuartel Ollagüe en José Domingo Cañas 1367. Durante sus diez días de reclusión fue torturado como militante del MIR en la clandestinidad y como sacerdote comprometido con la resistencia. El 11 de octubre es trasladado a “Cuatro Álamos” recinto de permanencia de detenidos no reconocidos oficialmente como tales y de previo paso a recintos reconocidos o de regreso a los cuarteles de tortura o exterminio. Llidó fue sacado junto a otros prisioneros alrededor del 25 de octubre para nunca saber a que lugar, ni en que condiciones fue hecho desaparecer hasta el día de hoy.

Estas notas sobre el sacerdote mirista Antonio Llidó están sacadas del libro “Una huella imborrable. Antonio Llidó, el sacerdotes

detenido-desaparecido” de Mario Amorós, publicado por Pehuén Editores en abril de 2016.

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