En octubre, Miguel aún nos convoca

Política

Por Carlos Torres

Quisiéramos no tener que recordar a Miguel o evocar su caída en desigual combate ni colocar palabras sobre textos imprecisos intentando encontrar sentido a su anticipada muerte. Su temprano sacrificio, enaltecido por el desigual enfrentamiento, cercado por fuerzas militarmente desiguales, forzó a su novel partido a levantarse por sobre sus limitaciones y golpes recibidos a crecerse y reconstruirse en el pueblo como lo pensaba Miguel. El desafío que su muerte planteaba a quienes luchábamos contra la dictadura llevó al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, colectivamente a sus militantes, hombres y mujeres a continuar resueltamente la lucha a la cual nos emplazaba desde la casita azul de la calle Santa Fe en el barrio de San Miguel. Quisiéramos tenerlo entre nosotros!

En la postrimería de su vida, Miguel Enríquez Espinosa nos legaba una abrumadora carga ética, moral y una generosidad sin comparación en nuestra reciente historia política. La lucha por la justicia, la democracia y el socialismo fueron el mandato que regía el pensamiento y los actos de Miguel y sus compañeros y compañeras. Podemos, sin vacilar, afirmar que fueron cientos los militantes del MIR que continuaron su ejemplo, el cual ya nos lo había adelantado Bautista1, Lumi2 y los caídos en los primeros combates de la resistencia al golpe de estado bajo el temple del Presidente Salvador Allende. Debemos repetir sin duda que los militantes del MIR, hombres y mujeres, fueron consecuentes con el ejemplo de quienes iluminan los caminos de la lucha por los cambios.

Miguel lidera al MIR, una joven organización revolucionaria, en un largo periodo de cambios, políticos y económicos. Fue la época de la revolución cubana y de los movimientos de liberación nacional en África, esa huella y el Che tuvieron un efecto transformador en la izquierda latinoamericana ante lo cual Miguel y el MIR no fueron inmunes, esa nueva izquierda llevó a los revolucionarios chilenos a buscar nuevos caminos emancipadores. Miguel, a su temprana edad, fue capaz de liderar creativamente una reflexión y acción política que entregó y legó una nueva cultura política a la izquierda que aún recorre los caminos de Chile buscando nuevamente, con diversos actores sociales en otro tiempo y contexto, el cambio y la transformación social.

La contribución política e ideológica de la izquierda revolucionaria durante los años sesenta, debe reivindicar y recuperar ideas y conceptos que han cruzado la historia política de Chile en los últimos 50 años. Nos referimos a la caracterización de la sociedad chilena de esos años, las nuevas formas organizativas impulsadas por el MIR, los GPMs3 o los FIM4. Igualmente debemos considerar la vigencia y pertinencia de algunas de esas concepciones y significados en el presente. Cuestiones como Poder Popular, Gobierno de los Trabajadores, Revolución Socialista, formas organizativas territoriales y Lucha por el Poder, Trabajadores al Poder, los Pobres del Campo y la Ciudad. Pueblo, Conciencia y Fusil! Cómo las examinemos hoy, en qué mapa social y territorial encontraremos las pistas y saberes populares que sean las fuentes de inspiración y motivación que ilumine nuestros caminos? Ese es el gérmen, que sumado a las frustraciones de la lucha reformista, fueron enhebrando la red inicial que da como resultado la fundación del MIR, y su transformación de la mano de Miguel, en una organización político-militar para transformar el orden social vigente de esos años.

Algunos de estos conceptos dieron forma y perfil a la izquierda revolucionaria para superar a la izquierda tradicional que deambulaba casi exclusivamente por los cauces constitucionales durante el siglo pasado. No obstante las luchas populares nos empujaban hacia caminos de emancipación, pobladores, campesinos, estudiantes y trabajadores empujaban los caminos de la liberación y la lucha por el socialismo resonaba por los campos y ciudades de Chile. Pensar la historia reciente puede ayudarnos a entender y explicarnos la subsistencia de una cultura política que emergió en ese pasado de lucha reformista y revolucionaria y que se reconoce y proyecta en amplios sectores sociales en la actualidad. En la historia, en este caso podemos encontrar igualmente las causas de los problemas y eventualmente de las salidas y caminos en la medida que tengamos la capacidad de entender y desentrañar la realidad que nos desafía.

El contexto que da origen al MIR está fuertemente influenciado por la realidad mundial –la guerra fría, los movimientos de liberación nacional en África– y en especial por las determinantes latinoamericanas, la revolución Cubana, los independentistas de Puerto Rico, la teología de la liberación, Camilo Torres y el heroico ejemplo político y rebelde del Che. El objetivo del MIR y otros sectores de la izquierda revolucionaria era superar casi un siglo de lucha reivindicativa por cauces esencialmente institucionales conducidos por la izquierda tradicional.

Es ahora ineludible profundizar los análisis comparativos, contenidos, categorías, y conceptualizaciones en contextos distintos y las posibilidades de su congruencia en el presente resignificando su persistencia histórica. Qué tipo de ruptura y continuidades nos emplazan en el presente, qué podemos recuperar del pasado y que creamos y re-imaginamos para superar los reformismos de diverso signo y derrotar al capital. El capitalismo ha logrado evadir múltiples crisis las cuales nunca garantizan su colapso, así y todo ha logrado transformar la sociedad, las relaciones sociales y la matriz productiva permeando al mismo tiempo a extensos sectores sociales y políticos. A pesar de ello es posible superarlo si logramos transformar, desde el pueblo organizado, la rebeldía de los movimientos sociales en propuesta política alternativa al sistema imperante.

Así como en el pasado el MIR tuvo la visión y capacidad de reformular la política y la organización social, hoy, cuando la política formal se ha desplazado hacia el centro institucional se hace más pertinente que nunca reflexionar el pasado para superar el sombrío presente que impone el neoliberalismo. En un país gobernado por el mercado tiene sentido y cobra fuerza la extrapolación social de la política hacia el mundo popular dando paso a formas inéditas de poder popular, ciudadano y comunitario que se perfila en todos los diversos sectores sociales de Chile.

Miguel Enríquez, y los hombres y mujeres que lucharon por la vida al costo de las propias, postulaban construir una sociedad mejor, una sociedad de hombres y mujeres libres. No podemos transigir en esas ideas hoy, esos principios y valores, democráticos y rebeldes y por ende revolucionarios, la cultura política enunciada por el MIR hace casi medio siglo ha demostrado ser una pertenencia colectiva que aún recorre el país de norte a sur.

Quisiéramos tener a Miguel junto a nosotros inmerso en las luchas actuales, por la ruptura con el modelo neoliberal y sus secuelas en materia educacional, laboral, pensiones, salud, vivienda, ambiental, contra la impunidad y reivindicando la dignidad y territorialidad del pueblo mapuche y los derechos de la mujer, rescatando el rol del estado, la democratización de las fuerzas armadas y la asamblea constituyente. Pero allí en todas esas luchas lo reencontramos nuevamente; tenaz, consecuente, astuto y lúcido. Se le ve en las nuevas generaciones de luchadoras y luchadores populares rebeldes sin miedo. Sin embargo Miguel trasciende al MIR y a los colectivos que se referencian en su ejemplo, y es hoy parte del patrimonio político de la rebeldía de la generación que irrumpe para romper con el pasado de derrotas y el sistema político que nos domina.

La lucha de Miguel fue creadora, amplia y audaz, la lucha contra el capitalismo en todas sus formas y por la superación del reformismo, pero bregaba igualmente por la unidad, coordinación y convergencia del campo popular pues sabía que solo la unidad del pueblo permitiría la victoria. En ello fue incluso persistente hasta su último hálito en plena dictadura militar.

Es hoy perentorio recordar a Miguel en su integral dimensión, leer el largo momento político que atraviesa el país para empinarnos por sobre las limitaciones políticas e ideológicas del presente para empezar a construir la sociedad de hombres y mujeres libres a la que nos convocó antes de partir a la inmortalidad.

Notas:

1  Bautista van Schouwen, miembro de la Comisión Política del MIR, detenido por agentes de la DINA el 13 de diciembre de 1973, desaparecido hasta ahora.

2  Lumi Videla Moya, miembro y dirigente del MIR, detenida por agentes de la DINA el 21 de septiembre de 1974. Luego de su muerte por torturas, su cuerpo fue arrojado al interior de la Embajada de Italia en Santiago el 4 de noviembre del mismo año.

3  Grupo Político Militar, estructura orgánica territorial del MIR.

4  Frentes Intermedios de Masas, espacios de influencia del MIR en diferentes sectores de la sociedad chilena (trabajadores, campesinos, etc.).

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