Epitafio a la muerte de la muerte (1)

Por Carlos Torres

 

Ciertamente provocaste reacciones hostiles y contrapuestas

No has pasado sin dejar huella en esta digna tierra

La tierra que te desconoce, refuta, expele y repele

No podrás compartir sagrados espacios con los humanos

General de pandillas corruptas y sanguinarias

Mancillado por tus parias, delincuente de callejuelas.

 

Este día me vienen y reúnen en la memoria tantos y tantas

María, Bautista, Marta, Juan y Miguel, Arcadia, Rosa, el Pepe,

Diana, Sergio, Lumi, Patricio, Loreto, Miguel, Eduardo y Aracely

Y el Presidente empuñando su sempiterno ejemplo

Rostros y banderas, noches y días, partos y lasitud

Rejas, calabozos, cables, disparos, gritos, golpes, dolores

Años y meses, caminos y cordilleras, aeropuertos y cementerios

Marchas y funerales, cantos y poesías, murales y colmenares

Volcanes y cuerpos, océanos y quebradas, ráfagas y compuertas

Tranques y vestíbulos, voces y angustias, amor y odio.

Inaudito será el regocijo pero “al pueblo lo que es del pueblo”

Cuando la justicia te alcanzaba los furtivos talones te salvo la parca

Te fuiste impune escapando como en el cajón del Maipo, cobarde

Tuviste albur, libraste de la justicia y bien ganada galera

Algunos te ayudaron a sortear el brazo certero de la justicia

Capellanes y jerarquías, negociantes, políticos corruptos y generales

Los politicastros escolásticos de la oportunidad, los mismos

Oteadores de poltronas que ayer solían maldecir

Te salvaron de las justas mazmorras pero no del repudio del pueblo.

 

Sin embargo se te recordará, no lo podemos refutar

En las cloacas y alcantarillas, zanjones y desagües

En la putrefacción de las plagas y sedimentos del estiércol

También en zaguanes de patios de sepulcros y lodazales

En los tachos de la basura, en mataderos de cerdos y alimañas

Por cierto no te olvidaran los arribistas lameculos

Tampoco los uniformados de charreteras y galardones fantaseados

Es más te recordarán en la Escuela infernal de las Américas

Y las ratas del desierto y las musarañas de la estación del Metro.

 

Incluso los banqueros, financistas estafadores y traficantes

Mercaderes del lucro con dinero ajeno

Alí Babá y la mafiosa familia que te reverencia

Los pasquines numéricos, el papel higiénico y radios FM

Entre bostezo y bostezo te asociarán con la modernidad

Otros te conjugarán con Friedman, el que te espera

En la esquina del callejón infamia, entre el crimen y el odio.

 

Igualmente serás asociado con urinarios y pestilencia

Como trapero de los más pequeños, lacios y pestilentes

Los que crecen en la oscuridad lejos del sol luminoso,

Así escapaste una vez más en el vilipendio de los despreciables

Se te relacionara con la secreción de heridas contaminadas y mugientes

Hematomas bíblicos y lecturas paganas recogerán tu abandono

Entre gusanos, babosas y alimañas te honraran en las covachas del barrio alto.

 

Y como serviste al imperio y a la Casa Blanca y a la perra de hierro

Lamentarán tu ausencia aunque no alertaste de tu vergonzosa deserción

Hasta la Mossad recordará los buenos tiempos de crimen sin castigo

Asimismo, en sordina las corporaciones y los traficantes de armas

Los corruptos y politicastros del duopolio de poltronas y limusinas

Brindaran a tu salud disipada con vino amaranto liado de sangre obrera.

 

Tuviste el deceso de un paria baboso, pendenciero y patotero

No mereces nada ni exequias ni pomposos funerales

Tampoco honores de estado ni militares, ni el olvido mereces

Así aun, el Cardenal de las rogativas te hizo impune mediante rezos

Te quiso salvar del purgatorio, se equivoca otra vez la jerarquía,

Así no se sirve al pueblo, punga de pacotilla

Quedaste errante, mejor será que tus cenizas guarden silencio

Y tus parientes cierren la jeta y se oculten en el apocamiento

Cuenten dinero mal habido y paguen las plegarias del ‘padre de ellos’.

 

Traicionaste a amigos y presidentes, a tus sirvientes y mensajeros

Robaste desde el estado y las joyas reconstructoras y a contribuyentes

Mataste a enemigos y adalides de tus infiernos, a nacionales y forasteros

Ni tus amigos se salvaron del hechizo de los amantes psiquiátricos

No tienes espacio en mausoleos ni camposantos ni te atrevas a llamar a San Pedro

Y menos a Leviatán ni al satán de las condenaciones viles

No te quiere en competencia el satán o algún Pontífice en sus aposentos

Hubo impunidad en tu vida pero no la tendrás en la muerte.

 

“En paz no podrá descansar la bestia parda

pues no tendrá paz ni en el olvido”.

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