La derecha, el miedo y las migraciones

Por Francisco Bazo Pacheco,

Sociólogo, enero de 2017.

 

El miedo ha sido un instrumento al cual la derecha recurre frecuentemente para seguir imponiendo su dominio o por lo menos fortalecer sus condiciones de negociación en diferentes coyunturas. Se trata de generar el temor de amplios sectores medios y populares a seguir perdiendo sus condiciones de vida, de seguridad, de estabilidad, aunque en la realidad estas sean ya muy precarias. Por otra parte, este miedo no surge de datos duros o de los análisis serios; lo hace desde percepciones subjetivas, de generalizaciones a partir de hechos aislados, de la manipulación mediática e intensionada de la realidad. Es por ello que quienes lo sustentan evitan llegar a las discusiones de fondo.

Inspirados en los avances de la ultraderecha europea, que levanta las propuestas xenófobas desde hace ya varias décadas derivadas de la crisis del neoliberalismo y la “tercera vía”, y en el reciente triunfo reciente de Trump en los Estados Unidos, la derecha chilena encontró en el tema de las migraciones una nueva veta para levantar el miedo y así generar una agenda mediática para sus intereses electorales de la coyuntura. En este caso se trata de estigmatizar a los migrantes: hay una invasión masiva de ellos, son los causantes del desempleo y de la baja en las remuneraciones, de la saturación en los servicios sociales, traen otras costumbres, enfermedades e infecciones inexistentes en el país, etc. Por cierto que hacen una clara distinción entre extranjeros, los blancos y rubios que provienen de los países desarrollados y los migrantes, morenos y pobres quienes vienen en su gran mayoría de otros países de la región.

Estos discursos, discriminatorios, racistas y xenofóbicos, recogen prejuicios pre existentes en la población, pretendiendo dar con ello un elemento de una supuesta identidad nacional. Para darle más fuerza a sus argumentos buscan (quieren) vincular a los migrantes con la delincuencia, como lo hace el “pre candidato” Sebastián Piñera al afirmar, sin entregar datos concretos, que existen muchas bandas de delincuentes migrantes.

En el contexto actual, obviamente, la posición de la derecha apunta al escenario electoral, aprovechando que el actual gobierno de la Nueva Mayoría y los anteriores de la Concertación no han querido enfrentar el fondo del problema, limitándose solo a las medidas administrativas.

 

Un Chivo Expiatorio

El tema de migraciones se rige por el DL 1904 impuesto por la dictadura cívico-militar el año 1975, y se sustenta en la ideología de la Seguridad Nacional adiestrado en la Escuela de las Américas, por los Estados Unidos a los ejércitos de la mayoría de los países de la región, una de cuyas ideas centrales es que los extranjeros son un potencial enemigo. En el momento actual la derecha adecua el discurso, y busca utilizar la migración como el chivo expiatorio de los males nacionales y propone modificar el decreto ley orientándolo a fomentar una migración selectiva, para evitar las amenazas de la llegada masiva de inmigrantes, así como endurecer las condiciones para quienes estén en situación irregular y finalmente propiciar la expulsión por mecanismos administrativos eludiendo el debido proceso. De esta manera se visualizaría que los problemas existentes no serían inherentes al modelo neoliberal ni a la voracidad de los empresarios.

 

Las propuestas de los Gobiernos

A mitad de los años noventa comienza a crecer en Chile la presencia de inmigrantes de la región, particularmente peruanos. A fines de siglo ya es un proceso consolidado que continuará creciendo y diversificando sus orígenes. Los gobiernos de la Concertación comenzaron a preocuparse del tema, eran conscientes de que se estaba gestando una nueva situación y que la normativa establecida por la dictadura no permitía resolverlo. Se abrió la discusión sobre la materia y a ella, se incorporaron los migrantes y las organizaciones de la sociedad civil. El eje de preocupación fue el generar políticas que resolvieran algunos de los problemas más evidentes, aunque los migrantes y la sociedad civil pidieran una nueva legislación. Se decretaron amnistías para los que estaban en situación irregular y se tomaron medidas administrativas en el ámbito de la salud, la educación y en los trámites de regularización para paliar la situación.

A finales del gobierno derechista dirigido por Sebastián Piñera, se ingresa al parlamento un proyecto de ley que en lo fundamental endurecía las condiciones para los migrantes. Este proyecto no fue considerado por la actual administración bacheletista la que asumió el compromiso de generar una nuevo marco legal. En esa línea se ampliaron los debates en Santiago y regiones, paralelamente se continuaron tomando medidas administrativas y a comienzos de 2016 se trabajaba en torno a los borradores de la nueva ley, pero el tema fue quedando relegado. Solo a fines de 2016, cuando la derecha lanza su campaña mediática imponiendo la agenda y anuncia la presentación de otro proyecto de ley, el gobierno se apura y asegura que a comienzos de este año hará llegar al parlamento un nuevo proyecto de ley de migraciones.

 

El tema de las migraciones

Las migraciones no es un fenómeno nuevo, en cada etapa de la historia de la humanidad está presente, variando sus orígenes, destinos, razones que la generan (persecuciones políticas o religiosas, guerras, desastres naturales, sobrevivencia económica, etc.). Ni la represión ni los muros han podido parar estos procesos y muy por el contrario, lo único que han generado es corrupción y delitos como la trata de personas.

Chile en las últimas décadas de ser un emisor de migrantes, primero en la exploración de nuevos horizontes económicos y en la década de los 70, producto de la represión, el exilio y la búsqueda de libertad, de posibilidades de desarrollo social, económico y educativo, ha pasado a transformarse hoy, en un receptor de migraciones. Actualmente hay más de un 1.000.000 de chilenos en el exterior y existen cerca de 480.000 extranjeros viviendo en el país. En términos de cifras, el porcentaje de migrantes versus la población total es pequeño, solo un 2,8%.

Sobre los migrantes se han levantado diferentes prejuicios, los que tienen su origen en el racismo y la discriminación existente en nuestros países. Se discrimina a los pueblos originarios, a los pobres y sectores marginados de la sociedad, a las mujeres y a las minorías sexuales, etc. Es en este marco de segregación creciente que se discrimina y estigmatiza al migrante, y ahora a todo esto se suma la pretención xenófoga de presentarlos como bandas de delincuentes.

 

Una alternativa sustentada en los Derechos Humanos

Frente al debate que debe iniciarse en breve, es necesario dejar establecido algunos aspectos centrales. Una nueva ley debe sustentarse en la defensa de los derechos humanos, debe incorporar también los derechos del niño, la reunificación familiar, los derechos de los trabajadores migrantes y sus familiares. Siendo un aspecto fundamental la situación de irregularidad que genera todo el enjambre burocrático, se debe implementar una visa de uso múltiple que permita al migrante, estudiar, trabajar en diferentes empresas, ejercer como trabajador independiente, tener su propio emprendimiento y en fin, ejercer cualquier actividad legal. En el caso de las expulsiones, estas no pueden ser medidas administrativas ejecutadas a criterio discriminatorio del funcionario, sino someterse a un debido proceso en un marco legal nuevo y acorde a las normativas internacionales vigentes. Finalmente debe tenerse en cuenta y formular una institucionalidad que posibilite la implementación de una nueva ley.

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