Sitio de Memoria “La Providencia” en Antofagasta: A partir de la fe… una casa de horror

• En 1973 el pensionado “Bernarda Morín” fue convertido en un centro de torturas durante la dictadura. Quienes pasaron por el lugar se dieron cuenta por las particularidades que presentaba la edificación con una iglesia, estatuas, vitrales y los sonidos de las campanas que repiqueteaban con frecuencia.

 

La Congregación Hermanas de la Providencia nace en Canadá el año 1844. Tiempo más tarde, con la intención de difundir su labor apostólica, un grupo de religiosas llega a Chile en 1853. Un par de años después se instalan definitivamente en Santiago y en 1910 inician la construcción de sus dependencias en Antofagasta, enfocando sus labores en el cuidado y enseñanza de niñas y niños huérfanos de la ciudad.

Durante la Unidad Popular, los terrenos de la congregación comprendían la Capilla Providencia, el Internado y el Pensionado Bernarda Morín y la Gruta de Lourdes, la Escuela N°16 y la Escuela Técnica Femenina “Providencia”.

Esta última, a mediados del año 1971, vive un proceso clave. Sus alumnas se hacen parte de una movilización de estudiantes secundarios que ocurría en la ciudad, ante lo cual, como medida de presión, deciden tomar las dependencias del establecimiento, teniendo como principal demanda la creación de un “Centro de Alumnas”. El 10 de junio de 1971 se pone fin a la movilización, logrando los compromisos por parte del establecimiento de responder las demandas. Meses más tarde, la Congregación, alertada por lo sucedido, decide poner fin al proyecto educativo y comienza a gestionar la venta de sus inmuebles de enseñanza. A su vez, las dependencias del Internado y Pensionado comienzan a vaciarse, comenzando así un nuevo y acelerado período de disputa.

A fines de julio de 1973, un grupo de universitarios del Partido Demócrata Cristiano se toma las dependencias del Internado de la Providencia, exigiendo a la Congregación la venta del inmueble, “de acuerdo a lo señalado por algunos universitarios el PDC comprará ese local y destinará una parte para instalación de oficinas y el resto del pabellón será entregado como pensionado estudiantil a los universitarios de esa colectividad”. La Congregación acepta la medida de presión y los democratacristianos comienzan a trasladar sus oficinas a este nuevo recinto.

 

Al servicio de la represión

El 11 de Septiembre del mismo año se inició el golpe cívico militar en Chile; desde ese momento, el Pensionado Bernarda Morín fue ocupado por el aparato armado y de inteligencia de la dictadura. Un documento de la época señala que a fines de enero de 1974 la Congregación da cuenta que Carabineros de Chile está gestionando la adquisición del inmueble ubicado en calle Manuel Antonio Matta, desde la numeración 3224 hasta la 3256, edificio que legalmente a partir de octubre de 1972 era propiedad de la Congregación de las Hermanas de la Providencia de Chile, representadas en Antofagasta por la religiosa Raquel Álvarez Castro. La propiedad cuenta, en ese momento, con una superficie de tres mil ciento cuarenta y ocho metros cuadrados (3.148 mt2). El precio ofertado es de nueve millones quinientos mil escudos.

Testimonios y relatos, recopilados por la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (Comisión Valech), dan cuenta que este recinto fue ocupado por el Servicio de Inteligencia de Carabineros –SICAR– junto a la Dirección Nacional de Inteligencia –DINA– y posterior CNI, funcionando como centro clandestino de detención política y tortura entre 1973 y 1986.

Los detenidos fueron mayoritariamente militantes de las organizaciones y partidos de izquierda de la ciudad: Partido Comunista (PC), Partido Socialista (PS), Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU), como también en años posteriores, todo opositor al régimen (por ejemplo, militantes de la Democracia Cristiana). Por otro lado, hay que señalar también que muchos dirigentes estudiantiles, sindicales, profesores, trabajadores, profesionales y artistas sin militancia estuvieron detenidos en dicho lugar. Según información recopilada por la Agrupación Providencia, se ha logrado identificar 113 casos documentados de detenciones ocurridas en La Providencia durante el periodo dictatorial. Es preciso señalar que no hay registro de todas las detenciones ocurridas en ese recinto, por tanto el relato oral y/o testimonio vivo de personas puede aumentar la cifra.

La mayor cantidad de detenidos se registró entre los años 1973 y 1975. Durante este último año, un grupo de militantes del MIR, luego de ser detenidos y torturados en este lugar, son trasladados al recinto conocido como Tres y Cuatro Álamos en Santiago. Esta acción devela la existencia de la coordinación represiva a nivel nacional. En el año 1979 se registran detenciones de operativos conjuntos entre Carabineros, militares y civiles. Durante los años 1980, 1981 y 1984, se distingue también un aumento en las detenciones.

Quienes pasaron por el lugar se dieron cuenta por las particularidades de la iglesia, estatuas, vitrales y las campanas que repiqueteaban con frecuencias establecidas, además de aspectos que lo confirman como el ruido del tren y la existencia de un colegio al frente, tal como señala un testimonio recopilado por la Agrupación Providencia:

“Uno se da cuenta además que estaba en La Providencia por las campanas, hay un colegio y hay una iglesia entonces todo eso uno escuchaba. Ahora, yo en una oportunidad salí a un patio y tengo la percepción que había una imagen no sé si era de un cristo o una virgen.” (Testimonio D.F.)

Por último, los testimonios dan cuenta sobre las torturas tanto físicas (el “submarino”, el “teléfono”, intimidaciones con perros) como psicológicas (amenazas usando nombres y datos de familiares) ejercidas por parte de Carabineros de Chile (SICAR) y otros organismos de la dictadura en el lugar lo que se establece como forma sistemática de coerción, en el periodo de funcionamiento en tanto centro de arresto clandestino.

 

Inicialmente, en el anonimato

Durante años este lugar se mantuvo en el anonimato, ya que no hubo registro sobre su utilización como sitio de detención y tortura, si bien, en un par de ocasiones la marcha del 11 de Septiembre, pasó por las afueras de este lugar (ya que es cercano al Memorial de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos del Cementerio General); no existía una investigación que diera certezas acerca de la ubicación y el funcionamiento de la represión del lugar.

Es recién en la conmemoración de los 40 años del golpe cívico-militar (2013), que un pasacalle cultural realizado por jóvenes, en su mayoría estudiantes universitarios y secundarios agrupados en la “Comisión a 40 años del Golpe”, logra identificar mucho más claramente este espacio represivo. Se convierte en la primera señalización masiva del espacio. Este evento marca un intercambio generacional entre las y los jóvenes provenientes de la lucha pingüina del 2006, de la enorme movilización por la educación gratuita del 2011, junto a ex prisioneras y prisioneros políticos de este lugar y/u otros de la ciudad.

El 28 de mayo de 2015 se presenta ante el Consejo Nacional de Monumentos Nacionales (CMN) la solicitud para que La Providencia sea declarada Monumento Histórico mención Sitio de Memoria y que, a su vez, sea entregado por el Estado a esta agrupación de defensa de derechos humanos con el fin de gestionar un nuevo uso del lugar, de manera que las generaciones futuras conozcan nuestra historia reciente, reivindiquen la memoria de los luchadores sociales y de quienes viven la represión estableciendo nuevas bases de convivencia social a fin de tender puentes a las luchas actuales por la reivindicación de nuestros derechos. La Agrupación se conforma oficialmente con personalidad jurídica el 15 de julio del 2015.

Desde ese momento se realizaron diversas acciones para la visibilización del lugar, en un comienzo velatones y conferencias de prensa, medios utilizados por las distintas agrupaciones de derechos humanos ligadas a la dictadura para realizar sus demandas. Si bien esto permitió dar a conocer la campaña y evidenciar el lugar, faltaba transmitir el mensaje a otros que no supieran o que no tuvieran un vínculo aparente con la represión durante la dictadura.

Hacia fines del 2015, el Colectivo Perras Danza se hizo parte de la campaña organizando la actividad artístico-educativa llamada “Toma de Arte y Memoria”, realizada en la plaza frente a La Providencia, que buscó trabajar con las y los vecinos y la comunidad aledaña. Desde entonces las intervenciones y conmemoraciones giraron en torno a la dinámica del arte como posibilidad para la expresión de las memorias en el espacio público.

Luego de esto se realizaron diversas manifestaciones como caminatas por el centro de la ciudad, recolección de firmas en el centro, coloquios sobre memoria y derechos humanos. Durante el mes de octubre, en conjunto con la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Antofagasta, se llevó a cabo la Semana de la Memoria en conmemoración del paso de la “Caravana de la Muerte”.

La Agrupación forma parte de la Red de Sitios de Memoria, ha participado en encuentros y coloquios universitarios y secundarios, realizando campañas de firmas en zonas emblemáticas y populosas de la ciudad de Antofagasta, Santiago, Valparaíso, Concepción y también en el exterior (Canadá, EEUU, Suecia, Noruega, Argentina).

Cuenta además con el apoyo de estudiantes, trabajadores, profesionales, cesantes, ex pres@s políticos, dueñas de casa, exiliados, Sitios de Memoria, artistas, intelectuales y algunos políticos conscientes. Periodistas de diversos medios de comunicación, escritos y audiovisuales dieron cobertura a la demanda para que La Providencia se convirtiera en un Sitio de Memoria.

La contundencia del expediente, las pruebas entregadas y la campaña de difusión permitieron que el día 25 de mayo de 2016, a casi un año de haber presentado la demanda, La Providencia fuese declarada, por unanimidad por el Consejo de Monumentos Nacionales, Monumento Histórico, mención Sitio de Memoria, constituyéndose en el primero de toda la región de Antofagasta.

Por último, es importante destacar la relevancia del emplazamiento del sitio dentro del trazado histórico de la ciudad de Antofagasta y su ubicación en torno a importantes centros de organización social y sindical de la época, los que proyectaron una imagen de impunidad y generaron amedrentamiento a la población. La Providencia como Sitio de Memoria es un reflejo de la historia reciente del país y de la memoria de quienes vivieron la represión como política de Estado. Su preservación en el tiempo es una contribución a la educación en la promoción, protección y educación de los Derechos Humanos del conjunto de la sociedad.

Hoy nos encontramos en un momento expentante de este proceso de declaratoria que culminó con la firma de la Ministra de Educación Adriana Delpiano y la publicación del decreto en el Diario Oficial en el mes de diciembre. Uno de los principales objetivos para este año, es que por primera vez se pueda abrir las puertas de este Espacio de Memoria a toda la comunidad antofagastina y de la región. La Agrupación está planteando a las autoridades locales y nacionales concretar esta reparación para el día 28 de mayo del presente año, Día del Patrimonio Nacional. No sería un acto simbólico. Tiene que ver, con preparar condiciones para que en un tiempo no muy lejano, se concretice la principal demanda: Transformar el lugar en un sitio de memoria efectivo. Toda la memoria social y política de las luchas obreras y populares iniciada en los albores del 1900, que esté presente en el aprendizaje y conocimiento de las nuevas generaciones y que logre interactuar con las dinámicas actuales. La lucha de resistencia que se dió en Antofagasta y la región durante la dictadura es el legado que se transmite para seguir avanzando en la vida. Será una etapa nueva y compleja la que se inicia. Convocamos a las viejas y nuevas generaciones a dar inicio con decisión a este desafío.

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